Se había convertido en un pensamiento constante, fijo. No podía quitármelo de la cabeza. Las caricias eran necesarias para mi, igual que los abrazos. Quería que me mirara como sólo él sabe, que me hiciera reír y contara conmigo. Lo quería para mi, quería ese beso que tanto deseaba y que se era el reto más difícil que había aceptado jamás.
Lo veía tan lejos... Puede que me acariciara y me abrazara sólo a mi, que me mirara de esa manera que sólo él tiene, pero no tenía fuerza para dar el paso. El miedo al rechazo y, lo que se me antojaba peor, el miedo a que no me volviera a acariciar nunca más, me sobrepasaba... Era una lucha mental diaria. Y nocturna. Porque tampoco podía dejar de pensar en ello al irme a dormir. Mi mente quería pensar que algún día tendría el valor de actuar, se convencía de ello a marchas forzadas. La parte dura no sólo había comenzado.
**
Diuemenge, com l'altre, amb massa temps per mi mateixa, amb la diferència de què no podía haber dormit millor i amb millor companyia. Llevar-me al teu costat és una de les millors sensacions del món. Poder-te besar només obrir els ulls no ho cambiaria per res.
Gràcies per tots i cadascun dels moments tan especials que passo al teu costat. No podria ser més feliç.
Res més. Només tu.
:)
No hay comentarios:
Publicar un comentario