No podía quitarme de la cabeza ese sueño que acababa de tener. Supe que tan solo había comenzado. Supe que no había marcha atrás, que todos los esfuerzos por remediarlo durante tanto tiempo habían sido en vano.
A partir de ahí, nada podría quitármelo de la cabeza, sería mi objetivo día y noche. Sabía que lo intentaría pero que no sería nada fácil. Podría predecir los quebraderos de cabeza que iba a tener, las ansias por poder avanzar y la timidez que se iba a apoderar de mi sólo por haberlo aceptado. Quizás todo sería igual, como siempre, pero a para mi sería bien distinto. Nadie lo notaría, o eso esperaba, pero mi yo interior estaría ojo avizor a cualquier gesto que pudiera delatarme, incluso aunque fuera lo que siempre había hecho.
Era fin de semana. Deseaba el Lunes de vuelta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario